Jesús se bautiza en el Jordán por Juan Bautista, pero le da al bautismo un nuevo contenido. En el bautismo de Jesús hay una continuidad y una novedad. Jesús sigue el bautismo de Juan en cuanto que se celebraba fuera del Templo. “Antes sólo el sacerdote en el Templo y mediante un sacrificio sagrado podía perdonar los pecados” (J.S.Kselman). Por otra parte, el bautismo de Juan se planteaba como “conversión”, como cambio decisivo de vida. En este sentido, Jesús está de acuerdo. Pero hay “una novedad”. El bautismo de Jesús se realiza en el Espíritu Santo. “Se abrieron los cielos y vino sobre Jesús el Espíritu Santo”.
León XIV ha destacado el paralelismo entre la gracia recibida por María en su Inmaculada Concepción y la gracia concedida a todos los cristianos en el Bautismo. «El milagro que para María sucedió en su concepción, para nosotros se renovó en el Bautismo» (Ángelus en la plaza de San Pedro (8-XII-2025).



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